Buena Fe regresa a Miami de la mano de Ricardo Arjona

La agrupación cubana llega este sábado 25 de junio al James L Knight Center para presentar su nuevo disco Soy, el primero que lanzan bajo el sello del trovador guatemalteco.

CAMILA MENDOZA
@camila_mendoza

Descubrir al dúo cubano más importante de su generación, más que un viaje es una caminata. Fieles exponentes de la trova del siglo XXI, el hilo de sus historias invita a ir jalándolo poco a poco hasta quedar envueltos en sus canciones.

Israel Rojas y Yoel Martínez miran con atención su país y saben poetizar de forma original y con gran habilidad la realidad de la isla,  contando y cantando lo que han observado.

No importa si se trata de sus propios recuerdos, o si pertenecen a otras personas, siempre logran llenar de emoción a millones de cubanos, los que dentro y fuera de la isla los reconocen como los herederos de la obra artística y estética de Pablo Milanés y Silvio Rodríguez.

¿Cómo han conseguido esto? Israel Rojas, compositor y la voz líder de la agrupación lo comparte con DIARIO LAS AMÉRICAS.

“La clave está en vivir mi realidad y comprometerme con ella. No solo imaginarla. Venimos de Guantánamo, la provincia más oriental y económicamente menos desarrollada de Cuba. No nací en cuna de oro, tampoco me eduqué en la mansedumbre. Llegué con Buena Fe a La Habana con 27 años. Rodé de alquiler en alquiler. Nada fue fácil. Pero sensación de pobreza no sentí nunca. Ame, perdí, sentí, soñé y lo que no viví en mi carne lo atestigüé de alguien cercano. Todo eso lo escribí y lo entoné, primero lo arreglamos con Yoel y después con el resto de la banda. Nuestra música es concebida en solitario, pero llevada a cabo por varias  manos. Ahí radica el éxito, es un trabajo colectivo bien encausado”.

Nuevo disco

En plena promoción de Soy, álbum compilatorio que sostiene más de dieciséis años de carrera artística, la agrupación regresa a Miami al alero de Metamorfosis, sello discográfico del trovador guatemalteco Ricardo Arjona, quien tras quedar absolutamente maravillado con el trabajo creativo de estos jóvenes, asumió el desafío de proyectarlos internacionalmente.

“Como artistas nos mueve poner ideas en circulación. Generar debate e inteligencia colectiva. Las canciones son pequeñas tesis de cuatro minutos, pequeñas historias de amor, de vida, reflexiones, aspiraciones, denuncias, alabanzas o frustraciones dichas en voz alta. Una canción que entretiene tiene un valor enorme. Una que nos eleva más allá de nosotros mismos, que nos empine a ser mejores seres humanos, ya es algo casi milagroso”, dijo el intérprete al ser consultado sobre las motivaciones que los acompañan en esta nueva etapa de sus carreras.

Ataques y conflictos

Con centenares de seguidores y -por qué no decirlo- más de algún detractor, atrás quedaron las polémicas en las que la banda se vio envuelta en sus primeras visitas a Miami. Controversias en las que fueron interpelados por su posición política, situación que les generó más de una dificultad para dar a conocer su real trabajo en la isla.

Consultado sobre tema Israel recordó: “De un modo u otro hubiese caído irremediablemente en alguna controversia. Era cuestión de tiempo, de amplificar una palabra humanamente mal dicha o de descontextualizar un suceso. La controversia mal intencionada provoca el rechazo irreflexivo de los espectadores. Es como el carbón que si está encendido de razón, quema; y si está apagado, mancha. Alguna de estas polémicas me provocó heridas en el alma. Sobre todo cuando fue mi culpa e implicó al resto de mis compañeros. Pero cual si fuera sangre, de esas heridas brotaron versos, que se hicieron canción y que luego vi corear a miles de personas dentro y fuera de Cuba”.

“En Miami convive una parte importante de nuestro público, cubanoamericanos y latinos que nos descubrieron poco a poco, canción tras canción y que respetan lo que hacemos. Colegas a los que admiramos, sin importar su color político sino su valor artístico y humano. Amigos dispuestos a darnos techo y protección personal en épocas de amenazas contra nuestras propias vidas a través de redes sociales. Esos son amigos”.

Más que un dúo, Buena Fe parece ser visto como un monumento entre los jóvenes de la isla. Uno enorme, intrincado y con tantas gárgolas y torres de aguja como sea posible. Es por eso que su gran éxito es toda una hazaña en tiempos en que lo fugaz tiende a prevalecer y los “astros mediáticos” copan titulares, dejando relegadas las canciones de autor.

“Este es un trabajo que demanda mucha entrega. Hay que estudiar cada temática que vas a abordar para asumir lanzar ideas al viento con responsabilidad. Aún hoy nos vamos a las universidades a debatir y polemizar con los jóvenes, hacemos trabajo social en sectores vulnerables. Hospitales, centros de niños sin amparo filial, encuentros con investigadores, periodistas, campesinos y hablamos de lo bueno y de lo malo. Recorremos el país completo casi dos veces al año tocando música y fuera de todo divismo (ese mal que aísla y enmudece). Me voy a la calle a vivir y aprender como otros viven. Las canciones no están en una computadora esperando ser escritas. Están, como peces vivos, entre un océano de personas y he de andar atento para atraparlas”, dijo el trovador.

Dispuestos a llegar a lo más profundo del corazón de los que conocen a Buena Fe y de quienes se asoman por primera vez a su música, la banda que ha tocado en más de 17 países  y que en 2006 logró reunir a más de 300.000 personas en un solo concierto, espera seguir expandiendo aún más su nombre, y conquistar y reconquistar al público de Miami.

“Vamos prestos para dar y recibir, pues tras estas experiencias siempre quedamos fértiles para nuevas canciones”, finalizó Israel.

Buena Fe se presenta este sábado 25 de junio en el James L Knight Center a las 8 p.m.